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Tuesday, March 03, 2009

FRAGMENTOS DE GEORGE BERNANOS

FRAGMENTOS DE GEORGE BERNANOS
Intelectual y escritor francés 1888-1948

EL NIÑO QUE FUI
Caminos del Artois, al final del otoño, salvajes y olorosos como animales, senderos que se pudren bajo la lluvia de Noviembre, largas cabalgatas de nubes, rumores del cielo, aguas muertas . . . Yo llegaba, empujaba el portón, acercaba al fuego mis botas enrojecidas por el temporal. El alba llegaba antes de que hubieran re-entrado en el silencio del alma, en sus profundos refugios, los personajes fabulosos apenas formados, embriones sin miembros, Mouchette y Donissan, Cénabre y Chantal, y tú. Tú solo el único entre mis criaturas, de quien he creído a veces entrever el rostro, pero al que todavía no he osado dar un nombre, querido cura de un Ambricourt imaginario. ¿Son todavía dueños de mí?
Hoy mismo ¿lo son? Oh sé bien cuánto es vano este retorno en el pasado, mi vida está ya poblado de muertos. Pero el más muerto de los muertos es el niño que fui. Y sin embargo, llegada la hora, será él quien retomará su puesto a la cabeza de mi vida, reunirá mis pobres años hasta el último, y como un joven jefe con sus veteranos, reagrupando la tropa en desorden, entrará él primero en la Casa del Padre.

De su obra: Los cementerios de la luna

LA ESPERANZA
LA esperanza, he aquí la palabra que quería escribir. El resto del mundo desea, brama, reivindica, exige, y a todo esto lo llama esperar, porque no tiene ni paciencia ni honor, no quiere otra cosa que gozar, y el goce, en el verdadero sentido de la palabra, la espera del goce, no se puede llamar esperanza; sería mas bien un delirio, una agonía. Pero el mundo vive con demasiada prisa, el mundo no tiene ya el tiempo de esperar.
La vida interior del hombre moderno exige un ritmo demasiado rápido para que se forme y se madure en ella un sentimiento tan ardiente y tan tierno; alza los hombros a la sola idea de estos castos esponsales con el futuro . . . La esperanza es un alimento demasiado dulce para el ambicioso, acabaría por enternecer su corazón. El mundo moderno no tiene el tiempo de esperar o de amar o de soñar.
Son los pobres aquellos que esperan por él, de él, exactamente como los santos aman y expían por nosotros.
La tradición de la humilde esperanza está en la mano de los pobres.


De su obra: Los niños humillados

1 Comments:

Blogger Mercedes Sáenz said...

Que buenos estos textos del autor de Diálogos de Carmelitas. Es muy bueno lo que presenta¨el blog Marita. De este autor me falta tanto por conocer... Un abrazo. Merci

6:42 AM  

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